Cuando es No , es No

Mario Levrero nace en 1940 en Montevideo y muere en Agosto del 2004 también aquí en la bahía. Fue fotógrafo, librero, humorista y director de un taller litera rio.

Casi todas sus obras son novelas, pero también tiene algunos relatos, ensayos y memorias que componen su arcón.


Sus relatos son siempre cotidianos, complejos, supongo que buscando siempre mil interrogantes en el lector, aunque no pude comprender los pronombres interrogativos.

No han sido muchos los libros que al terminar me dejan esa sensación extraña que tiene más que ver con no compartir la opción literaria del autor que con no haberlo comprendido.

Es más que nada una sensación kinestésica, como a gustito rancio.

Para no dejarlo en una sola oportunidad le di una segunda y aún más, una tercera, pero el gusto al final siguió pululando allí, sin querer irse al pasar los días.

Levrero me llegó despacito. Un día entré a una página de autores uruguayos donde se expresaba que era algo así como una especie de herejía el no haberlo leído; le sume a eso que al preguntarle a un amigo obtuve una respuesta suya completamente emocionada, que no hacía más que afirmar que tenía un pendiente con la literatura nacional.la puerta

Le pregunté entonces a este amigo si tenía algo para prestarme y me dijo que solo unos cuentos cortos pero que me advertía que no empezara por ellos porque seguramente errara la percepción de Levrero si comenzaba por allí.

Si se jactan de buena memoria aquí va el título “Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo”, obviamente con mi especial imaginación terminaba armando miles de combinaciones ninguna cercana a la real, de cuál era el título que estaba leyendo.

Primer resultado, NEGATIVO. Era extraño, intrincado, con un humor particularmente irónico y gris, entreverado, melancólico, y alguna otra particularidad que ahora no recuerdo pero que seguramente verse dentro de las mismas categorías.

Finalmente pensé en lo que mi contacto me había advertido y trate de ser condescendiente pensando que podía estar en un momento especial como lectora por lo que retomé el camino esperanzado, dándole otra oportunidad.

Así Cosme y su infinita paciencia para con mis multifacéticos caminos de conocimiento, me regaló la Trilogía Involuntaria.

trilogia El Lugar, La ciudad, Paris.

El lugar. Un poco a lo Alicia un personaje completamente perdido que se despierta en una habitación que no reconoce y comienza a vagar por una cadena de puertas infinitas, incomprensibles escenarios, más ilógicas situaciones. Algunas sorpresas en la trama, algo de calidez que no logra terminar de pegarse y nuevamente un grito ahogado de un autor que a mí entender quiere provocar un sacudón existencialista, sin encontrar el código correcto.

La ciudad. Los mismos colores grises del primer relato. Melancólico, desesperanzado, sin tiempo. Nuevamente un personaje perdido, nuevamente un escenario que le es esquivo para proporcionarle respuestas.

Ya leí los dos primeros; honestamente creo que voy a leer el último por cábala de no dejar cosas incompletas, pero la voluntad no prima.

Una vez más un espiral sin tiempo, una historia en una anarquía absoluta que deja al lector sin ninguna posibilidad de arraigo al espacio o a los protagonistas.

perdido Muy kafkiano para mí gusto. Algo de la melancolía rioplatense, de la insoportable levedad del ser, de la desgana.

Segura igual de que los gustos por suerte son variados, espero que alguno de ustedes me cuente porque este autor los atrapa tanto, porque en los últimos años ha saltado a la fama, y porque termina provocándome tanta incomprensión que me acerca otra vez al sabor amargo del que les comentaba.

Ya saben mi adicción por el tiempo, quizá esa debilidad me lleve a no captar a Levrero, a sentirlo complejo sin razón, como llano, diciendo mucho y nada a la vez.

Pero confío que no puede haber causado el nivel de apego de sus fans (que incluso cruzó el charco y obtuvo infinitos adeptos en Argentina) sin poseer alguna llave maestra para una cerradura que no estoy consiguiendo abrir.

Alice.

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3 Respuestas a “Cuando es No , es No

  1. Acabo de reseñar precisamente Dejen todo en mis manos, de él mismo.

    A mí sí me ha gustado mucho.Saludos, desde Madrid,

  2. Me siento responsable de esta columna, culpable.
    Voy a intentar hacer una defensa del sr Jorge Varlota o Mario Levrero como prefieran, digo intentar porque quienes me conocen saben de mi incapacidad para la expresión oral y escrita (soy algo así como la reina de corazones de Alice, estamos en veredas opuestas a ella le fluyen las palabras, a mí los tics).
    Debo decir que la literatura de ML me atrae de una forma casi magnética, el misterio, la ironía, la melancolía, la falta de certezas, lo kafkiano, etc. son plasmados con un espíritu lúdico por una imaginación salvaje, amo perderme en sus pueblos de un interior de Uruguay casi surrealista (o costumbrista?), sentirme abandonado al mismo azar caprichoso que son sometidos sus personajes. Al igual que con el cine de David Lynch, con su literatura uno no tiene otra opción que dejarse atrapar por ese mundo propio, caprichoso, sin límites.
    Se me hizo largo (es casi una contracolumna!!). Por suerte queridos Cosme & Alice como decía mi abuelo Lugar Común “sobre gustos no hay nada escrito mijo” Espero haber sido claro y bueno… si tanto les molesta la trilogía, en mi biblioteca siempre hay lugar(je!)

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