Como reducimos BABEL ?

Prestamo , Compra, Regalo, Internet, alguno más ???

miles-de-librosEstas listas interminables a las que frecuentemente nos referimos con Cosme, estas infinitas y renovables Babel que vamos construyendo con ladrillos de múltiples colores, en este caso con mezclas diferentes; novelas, biografías, cómics, ciencia ficción, historia; Benedetti, Márquez, Cervantes en español, Shakespeare, Dickens, Pratchett, en inglés, Rodrigues en portugués. Políglotas todas, son crisoles de autores latinos, europeos, estadounidenses, asiáticos y otros, antiguos, clásicos, contemporáneos, de Best Sellers, o casi desconocidos, configuran un ranking desordenado y personal de libros por leer.

Ya que Aladino no juega (otro de los graves errores de la fantasía) en éstas lides, me pregunto que mecanismo usamos para tachar de esa lista de libros, nuestros títulos más preciados?

De que forma llegamos a ese suspiro de satisfacción luego de haber conseguido adquirir uno de los elementos de la población de “libros a leer”, país con PBI en permanente expansión.

Porque creo que coincidimos en que los sectores productivos son varios; tanto pueden ser prestamos, o compras, o regalos, o usufructos virtuales (soy irrespetuosamente creativa con las palabras, aunque si me apuran, digo que hay torre de babel livrosalgunas libertades idiomáticas que son necesarias para expresar exactamente lo que queremos, donde incluso las metáforas no alcanzan) y a su vez, todos ellos con infinitas celdillas como en un panal. Los prestamos pueden ser de biblioteca, de amigos, o de la propia familia, en cualquiera de los casos vale la expresión “ cuando lo termines, me lo pasas? ”, y ahí empieza a jugar cuánta voluntad tiene el prestamista ante el prestatario y su irrevocable ansiedad.

Las compras por su parte pueden ser también en distintas modalidades: en librerías de las más distinguidas, en las familiares de barrio donde conocemos casi a ciegas donde están los ejemplares que nos restan por adquirir; las compras que no podemos evadir cuando cruzamos el charco, o las infaltables de la mesa saldos de una feria.

También están las compras por encargo a algún conocido que viaje (ya recordará Cosme las hooooooras que pasé buscando cómics en Buenos Aires en ese diminuto paisito mágico que me cautivó, llamado Camelot. Iba con una lista suya exacta, con nombres japoneses impronunciables, que por suerte cedí al librero, personaje particular si los hay, que ayudo a mi pobrísimo deletreo asiático), y no olvidamos aquellas por Internet, a las que Cosme se ha últimamente vehementemente asociado, y a quien le explota el corazón cuando tiene en sus manos la caja recién llegada que cual cigüeña con pañal en su pico, trae de esas joyas de libros que ahora suyos, pero antes integraban su lista interminable( esa caja que también trae buenas nuevas para mí, él y su infinita amabilidad, siempre deja de lado uno de los suyos para incluir un titulo de mi lista).

Y por último los cada vez más comunes usufructos virtuales; aquellos libros que descargamos de Internet o los que nos pasa un amigo al correo, sabiendo que era uno de los que buscábamos ya hace tiempo y no podíamos conseguir,  o con su nueva modalidad de audiolibros (ya les contaré mi experiencia en éstas arenas que estrené con John Grisham y su “La apelación “).

EdwinLincoln-3rd_Place  Seguramente nuestra práctica de lectura tenga mucho que ver con nuestra propia historia, cuando y porque empezamos a desarrollar esta pasional adicción por los libros. Si fue intermitente o continua. Si a la hora de los estudios, tuvimos que sustituir nuestras listas por los programas requeridos o pudimos seguir mezclándolas, si leímos para nosotros mismos o para otros, ya sean hijos o nietos, si tenemos una afición circunscripta o globalizada, donde caben todo tipo de autores y todo tipo de géneros literarios.

Por eso nuestro viaje con los libros es tan personal, tan lleno de perfume propio,  donde cada eventualidad nos puede haber acercado o alejado del mundo de los libros. Puede haber engrosado o hecho finita esa lista mental o escrita de lo que todavía nos falta por leer.

pblico_comprando_libros-600_x_800_pix2Imagino así, que habrá algunos escépticos que solo reducirán sus listas por medio del patrón compras (aunque es un mundo tan extremadamente lujoso y particular, que supongo que los de ésta especie no serán demasiados). En mi caso engroso el universo de los que mezclamos todos los mecanismos anteriores para lograr leer cuanto titulo nos irradia sospecha, cuanta recomendación se vuelve valedera, y así compramos, nos prestan, nos regalan, desempolvamos de un estante familiar, o usufructuamos virtualmente, en este recorrido esperemos eterno, hacia la búsqueda del conocimiento y la afabilidad interior, en la compañía infaltable de un libro.

Y ustedes ? Como reducen Babel ?

Gracias,

Alice.

[Nota de Cosme: Si quieren engrosar sus listas es recomendación de este humilde servidor que se consigan su propia Alice, para poder hurtarle todos los libros que ella ama, mientras se van introduciendo despacito en el mundo de los autores a los que quiere. Y ahí, si tienen suerte, puede que les salga la inversa, y logren que su Alice lea un Comic, o un libro de fantasía, como la versión que remite hace, y con una sonrisa en la cara ]

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