Juzgar a un libro por su cubierta

¿Soy solo yo?

juicioEsa es la pregunta que me hago, y por la que surge esta pequeña verborragia.

Todo comienza a pulirse en la pequeña maquinaria a la que llamo mente a causa de uno de los varios paseos que hacemos, junto con Alice, por las librerías locales. En uno de esos recorridos literarios, me encontré de golpe con libro negro, de tapa muy extraña, y con un título aún mas bizarro. Su nombre era largo, sin musicalidad y engañaba un poco. Su autor, un completo desconocido.

loshombresquenoQuien firmaba el libro era Stieg Larsson, el título del mismo “Los Hombres que no amaban a las mujeres”. En su portada, una mujer muy pálida, ofrece sus magras muñecas, en una sala totalmente a oscuras, en cuclillas contra una pared. Mi “brillante” mente puso 2 y 2 juntos y dijo “ hombres que no aman mujeres, mujer como reprimida, autor aparentemente alemán”, y a la manera del mejor silogismo de “Todos los hombres son mortales, Sócrates es Hombre”, quedó almacenado en nunca leer, bajo el concepto de “Libro de un psicólogo acerca de violencia doméstica”.

la-hicaquesonabaco-cerillaTodo cambia 2 meses después, cuando, como por arte de magia, al lado de “Los Hombres que no amaban a las mujeres” aparece instalado “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Ahí mi curiosidad mordió un poquito. Empecemos a averiguar de que trata esto, me dije. La carátula mostraba a la misma chica, en otra posición, pero en ésta oportunidad se nombraba el fuego; y el título, por mas que casi llevaba prácticamente tapa y contratapa para poder imprimirse, no me inspiraba “Manual de autoayuda para la mujer golpeada”(No quiero que esto suene machista, simplemente quiero trasmitir la imagen que me daba el libro. Estoy profundamente en contra de la violencia doméstica, solo que no estoy interesado en leer una novela al respecto, por lo menos no por ahora). Mi nuevamente estimulada mente decidió cambiar la categoría del libro de “no leer nunca” a “bueno, averigüemos quien es este Stieg Larsson”.

lareinaenelpalacio Vaya sorpresa. Parece que esos dos libros, junto con un tercero, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, son los libros que forman una trilogía que se ha dado en llamar Millenium, acerca de una pareja de reporteros que investigan determinados casos de asesinatos muy interesantes. Aparentemente son los grandes libros del momento, un éxito redondo a nivel internacional, y una verdadera joyita que me estaba perdiendo, por estar convencido que eran otra cosa. Stieg Larsson resulta ser el autor de estos libros, un reportero sueco, que nunca llego a conocer la fama que había alcanzado su opera prima, dado que falleció a los 50 años por culpa de un ataque cardíaco.

Claramente las 2 primeras novelas, y la tercera, que sale a la venta en España en pocos días, se agregaron rápidamente a mi lista de futuras adquisiciones, para alimentar un poco mas mis estantes de incompletos, y también mi amor por la novela policial, ya sea protagonizada por un británico de pipa acompañado por un doctor, un grupo heterogéneo de seres liderados por Sam Vimes, o en este caso, una hacker punk violenta y antisocial y un reportero intrépido.

Pero todo esto me hizo pensar también en la versión opuesta de la situación, la compra de un libro por su cubierta, para luego descubrir que nos hemos gastado parte de nuestro tan preciado sueldo en un bodrio de proporciones descomunales. Y hay veces que me doy cuenta de que hago esto. Salgo corriendo en la librería al ver un tomo hermoso, tapa dura, sobrecubierta y yo que se que más, y 3 minutos después me quedo “¿ Y si ésto es una porquería? ¿Quien es éste individuo que firma el libro? ¿Y si ésto es nada más que una estrategia de la editorial para venderme la peor bazofia que pudieron publicar? Y entonces surge la pregunta, ¿Vale juzgar a un libro por su cubierta? ¿o el buen libro se vende solo, por el autor, el boca a boca y el contenido? Recordemos qué para el boca a boca siempre se debe alcanzar primero por lo menos a un lector.

Gracias

Cosme

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2 Respuestas a “Juzgar a un libro por su cubierta

  1. Reiros de mi cuanto querais, pero os voy a confesar como me entere de que Einstein era un cientifico. Tendria yo como ocho o diez años y era adicta a la lectura. Por la epoca ochentera eran SM, Barco de vapor, Puck, Los cinco, A Christie, ya sabeis…ese tipo de cosas. Nadie me orientaba, yo llegaba a la biblioteca y escogia por el titulo y la portada. Pues me lleve un tochon pensando que era una historia de terror de un tal doctor Frankstein (todavia no se profundizaba mucho en idiomas en mi escuela) y resulto ser la biografia del cientifico….

  2. A mi me pasa que elijo libros por la cubierta. O sea: cuando entro a una librería y no busco algo en particular entro a ojear a ver qué veo y el 80% de las veces (pro lo menos) me detengo en las cubiertas vistosas o interesantes.

    Por supuesto q no compro un libro exclusivamente por la cubierta, pero sin dudas que influye cuando busco cosas desconocidas.

    salute!

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